A mi lado me encuentro con Sulman con quien me había distanciado hacia varios años. Habíamos sido amigos del colegio, de la infancia o al menos eso había creído. Y estaba allí, increíblemente. Y me hablaba como si nada hubiera pasado entre nosotros, como si todo fuese normal.
Yo había viajado con una chica, a la cual veía, no eramos pareja pero llevábamos años juntos en la intimidad. De pronto, la perdí de vista.
Era un "enjambre" de gente. Era tanta la gente que ni siquiera podíamos avanzar. No era la típica sala de un aeropuerto. Era un enorme salón bonitamente decorado y se veía al frente pero lejos de mi posición, una salida. Había otra salida a la izquierda que daba hacia un parque y hacia allí me dirigí.
Sabía que llegaban los aviones de combate de última generación americanos y que tenían una base allí.
La aviación fue siempre una pasión para mi, mi viejo trabajaba en una compañía de aviación y de chico me llevaba al aeroparque a ver los aterrizajes y despegues de los aviones. Íbamos solo el y yo y nos quedábamos horas enteras, los mediodías de los sábados o domingos. Y también viajábamos juntos ya en familia con mamá.
También en este viaje estaba papá, llevaba en una bolsa los documentos de los que formaban el grupo, como siempre lo hacia cuando se emitían en papel los pasaje con los calcos especiales para las valijas por si faltase alguna de manera de poder identificarla fácilmente.
Y llegaron los aviones americanos, todos de color verde. Eran muchos, cientos. Descendían de a poco y se perdían de mi vista. Quizás aterrizaban más adelante de mi posición.
Caminé un rato, y el césped se volvió arena, no como el de una playa, sino desértica, con tiendas donde vivía gente y donde también había un mercado donde vendían cosas en un idioma ininteligible para mi.
Y regresé al salón por un corredor que ya estaba alfombrado y decorado con tapices de motivos arabescos. Y seguía llegando más gente.
Ya en el salón ví que todos estaban sentados.
Y estaba mi amiga, sentada. Cuando me le acerco, se sacude y me hace con señas que no quería saber nada de mí, que me fuera, que me vaya.
Porque? Estaba con otro joven.
Quién era ese joven? Nunca lo había visto.
Lo conoció allí, en ese momento que no la vi?
Pareciera que si.
Me retiré para evitar un escándalo y me lo encuentro de vuelta a Sulman.
- Algo tenemos que hacer Sulman, no podemos quedarnos toda la vida aquí. Hay que moverse. Salgamos por el frente.
El no dice nada, asiente y me sigue como siempre lo hacía, carente de iniciativa, había que darle un puntapié para que se moviera o tomara una decisión tan simple como moverse.
A los empujones atravesamos el salón rumbo hacia la salida donde nos esperaban entre el amasijo de gente dos hombres armados que parecían de alguna fuerza militar o de seguridad, quién lo sabía. Nos interrogaron en inglés y anotaron nuestros nombres.
Al final atravesamos esa marea humana que parecía infinita y de pronto a mis ojos aparecimos en un barrio residencial, de hermosas casas y mansiones, pero sin autos ni gente como si la tierra se los hubiera engullido a todos.
No había cafés ni bares.
Ya la sed y el hambre empezaron a aparecer y decidí regresar al salón, por lo menos allí podría tomar un refrigerio. Reiniciamos nuestra marcha y nos topamos de vuelta con los guardias que al vernos escribieron algo en sus libretas. Ma' si dije yo, escriban lo que quieran.
Que país tan raro es este, no hay museos, ni gente. Toda la gente está aprisionada aquí. Por un momento se me cruzó por la cabeza que no estábamos en Paquistan ni en ningún país conocido del mundo. Parecía que estuviera en otra dimensión. No puede ser me dije, son tonterías mías.
Llegamos por fin al salón y me encontré con otra chica con la que había salido que me encaró diciéndome "no pienses hacer nada conmigo, estoy a tu lado pero nada mas" me dijo. Le dije que para mi estaba bien Kari.
Entonces me tomó del brazo y me dijo "vamos a hacer shopping".
Ir de compras allí? me dije en mis adentros.
Y me llevó a un shopping que estaba dentro de allí. Era enorme y había muchísima gente. De donde había salido tanta gente? La gente compraba a manos llenas artículos de todo tipo en grandes cantidades; estaban también los de nuestro grupo que compraban carnes, leches, en fin comestibles a precios ridículamente bajísimos. Si una leche de 1 litro en nuestro país costaba 14$, alli costaba centavos.
De pronto las góndolas fueron vaciándose y la gente fue desapareciendo.
Que raro es todo esto, pensé.
Kari como si adivinara mi pensamiento me dijo: "Tonto, esto es solo un paseo" y agregó "Hoy se viaja así".
Por los altoparlantes se anunciaba que nuestro vuelo iba a salir. Pero no encontraba a papá; de pronto Sulman tomó una bolsa sin decir palabra y me la entregó. Allí encontré mis documentos y los de otros, reconocí también el apellido de otro amigo Kierkovsky a quien, nuevamente, no veía hacia años. El se distanció y nunca mas lo vi.
De pronto a lo lejos, ví a mi viejo, como siempre con su remera penguin, su pantalón gris, su cinturón con su manojo de llaves, perdido en la multitud, haciendo cosas, dirigiendo el grupo. Era el único que sobresalía de todos, aparecía y desaparecía. Quizás él conociera más ese lugar y sus vericuetos.
Me di vuelta y ví al comandante, nuestro piloto que sin decir palabra y con gestos fue llevándome a mi asiento del avión.
Y el avión despegó.
FIN
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