Habían pasado las festividades de Fin de Año y Sutram se encontraba en su granja Numancia que posee en Traslasierra junto con su amigo Enrique Kurt.
- Buba, ahora que terminó el año ¿qué te parece si trabajas conmigo en "Casos Policiales"?
- ¿En calidad de....me vas a pagar Quique?
- Como uno de nuestros expertos, en mi grupo de investigación. Y claro que te voy a pagar Buba.
- Ah...estaría interesante. Pero no quiero salir en TV. Con el sólo hecho que me nombres, estaría bien para mí. Como publicidad y en vez de pagarme, compartimos algunos canjes publicitarios.
- (risas) Está bien, como gustes. Quería preguntarte qué es lo que pensás de estos últimos casos de muertes tan violentas. No hablo de la inseguridad, sino de ciertos casos criminales que salen de lo común, Buba.
- Mira. Yo a eso lo llamo el regreso al culto de la brutalidad. Y te voy a explicar de qué se trata. El mundo vive un regreso a la brutalidad, ha vuelto a épocas pretéritas, a cultos paganos previos a la era cristiana.
Desde hace mucho tiempo, y eso lo venimos estudiando en la Fundación, han resurgido sectas muy peligrosas en Europa y que luego se han trasladado a estas tierras.
No me refiero a las que hablaba Siletta en los 80s sino a otras.
En lo que concuerdo con Siletta es que las sectas nos han invadido.
También vivimos desde los 90s una época de cierto "misticismo" fanático y lo más curioso de todo esto, que se ha extendido a todas las capas sociales. Antes era una moda, algo fashion, por ejemplo ir a Capilla del Monte, al Cerro Uritorco y que las personas entren en "trance" luego de ingerir ácidos, inyectarse y participar de orgías.
Luego eso fue superado por otras convocatorias en las redes sociales, en las cada vez más frecuentes "fiestas privadas" post Cromañon, donde "vale todo" y en ese "vale todo" de la inhibición de nuestros tabués, se mezcla lo peor.
No es descabellado pensar Quique, que en esos "antros" se promuevan los hechos más atroces de los que tenemos noticia. Es un submundo, como en su momento fueron los llamados "Góticos" y otras "sectas urbanas".
Eso ha sucedido en parte porque las clásicas religiones perdieron su encanto y no movilizan como antes y por otra parte, la sociedad ha entrado en una crisis moral de grandes proporciones, sin que esto implique un juicio moralista.
Pero si la moral y el respeto a la ley son las buenas costumbres que mantienen el orden en las sociedades; al entrar en crisis, renace la rebeldía y lo que es peor la anarquía sin ton ni son.
Lo que era tabú ya no lo es y lo nuevo, hasta lo más estrambótico es tendencia. El que descubra una necesidad en la sociedad y la explote, ese será el que triunfe.
Y es lo que está pasando.
Además vivimos bajo un Estado ausente y como diría el prestigioso La Veine en un sistema legal "pre-anárquico".
- Es decir, que según tu visión esto es sólo el comienzo.
- Así es querido Quique, es sólo el comienzo.
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