martes, 20 de enero de 2015

Guerra en La Casa

Al recibir la noticia de la muerte del Fiscal Federal Nisman en horas de la noche del sábado-domingo pasado, sentí entrar en el Túnel del Tiempo. 

Un tiempo que creía pretérito pero que volvió como un mazazo inoportuno cuando uno se apresta a dormir, a descansar. 

Y descansar no se puede, porque las imágenes del pasado vuelven, una y otra vez. 

Un pasado que me convoca, que forma parte de mi biografía, del cual reniego, pero que en los últimos tiempos de la mano de un General y de otros ascendidos al tope de la estructura militar, se animaron como nunca antes por sobre la legislación, implantar un monitoreo activo de inteligencia sobre la sociedad y sobre ciertos sectores, cuando pueden poner en peligro la subsistencia del régimen que se considera eterno, ya desalineado del Consenso de Washington, virando hacia regímenes inconfesablemente autoritarios, fundamentalistas, mesiánicos y tiránicos que ponen en jaque la estructura misma de Occidente.

El pasado te convoca Sutram nuevamente. 

Pero ya no está ni el Viejo, ni "Chicho" Marquéz, ni el "Negro" Julián, ni el Comisario Varela. 
Ninguno de ellos habría convalidado esta mutación en "La Casa", habrían peleado hasta morir.

Si un espía nunca mata, induce a matar al causante. Es lo primero que se enseña.
Pero en esas épocas pretéritas se sirvieron de esbirros de los bajos fondos, delincuentes comunes para no mancharse las manos de sangre. 
Un tal Gordon llegó demasiado lejos pero un día tocaron la campana de arriba y voló.

Hoy podrían hacer lo mismo, servirse de esbirros mexicanos o colombianos o peruanos, bajo la forma de deliverys.

El Fiscal no contaba con custodia permanente, lo habían dejado a la "buena de Dios".

Antes, jamás eso hubiera podido existir. 

Toda custodia es permanente y está monitoreada desde la central con computadoras y cámaras; personal que debe subir y bajar, revisar todas las entradas, permanecer en el piso del custodiado, entre otras tareas que son sistemáticas. 

Es de manual.

Lo que ocurrió aquí ha saltado todos los cánones básicos de seguridad, violándose protocolos o directamente no cumpliéndose con ellos.

"Papita, para el loro"

No hay edificios inteligentes inexpugnables, todas las claves pueden ser decodificadas de manera simple; cualquier servicio de inteligencia las tiene, entre lo que se llama la "maleta" del espía, hasta hace poco de adquisición por cualquier persona en tiendas del centro.

Sería demasiado Sutram, aunque en México quien mata más fiscales federales asciende en la organización criminal. Todo es posible. La realidad supera a la ficción.

Si es una guerra, esto es sólo el comienzo, del cual la Justicia nada puede hacer al respecto, pues es prisionera del sistema, tiene miedo y está acorralada.

PD: Si Ud no puede dormir, nada mejor que "Soma" cuyas propiedades farmacológicas están descriptas en Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, para cuyo preparado sólo necesita una receta magistral que se la provee una droguería ubicada a metros de la Comisaría 17.

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