Uno
A principios de los 90s ya se notaba la decadencia urbana en los barrios de la Capital; locales cerrados, edificios sin construir sobre los que de a poco se fueron creando asentamientos, casas tomadas y en esos intersticios de la desocupación, de la mishiadura, la falopa también se metió, de a poco, pero ganando terreno, día tras día, año tras año.
Y sí, por la mishiadura entra el delito, a falta de pan y trabajo, surgen postergados, gente que no puede ingresar al sistema y quedan apartados.
Para esos lo único rentable, más que afanar pasacassettes de un auto, ingresar a una vivienda y llevarse lo que pueden, tal vez un televisor, es la droga, es más rentable, hay menos exposición porque está el arreglo.
Y con el arreglo se zafa, se vive, se subsiste algo mejor.
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