«No hay que tomar a la gente demasiado en serio cuando
exaltan las ventajas de la libertad... si pudieran obtener un buen
empleo en un Estado tiránico, correrían a aceptarlo.»
Morris West - Proteo
Se incorporó, tomó un lápiz y esbozó parte del sueño, el que se transcribe casi literalmente a partir de ahora.
Era un día cualquiera en la ciudad. Pero en el edificio que vivía de estilo francés, con mármoles y escalera de hierro forjado estilo caracol, había un inusual movimiento, poco a poco fui notando un griterío. Estaban asaltando todo el edificio, y despojando a sus dueños de divisas y metales atesorados en las cajas fuertes. Cada departamento tenia una.
Salí al vestíbulo y de pronto vi a alguien que reconocí inmediatamente portando una ametralladora, desaforado, gritando “Denme todo”. Esa misma cara la había visto hacia bastantes años atrás cuando asaltaron el Estudio de abogados en el que trabajaba, en un principio creíamos que era un deudor pues una de las áreas del Estudio se dedicaba al recupero de deudas. Yo también era abogado, pero no me dedicaba a eso, estaba en otra área, mas volcado a la consultoría, al estudio de casos, de contratos y de asesoramiento a grandes clientes.
Pero hay caras que no se olvidan y quedan impresas a fuego en nuestra memoria. Ese delincuente tenia ese tipo de caras de las que uno no olvida, y una actitud sumamente violenta y desmedida; ultrajes, violaciones, manoseos y hasta muertes llevaba en su haber.
Cuando vi su silueta en mi edificio, regresé a mi departamento, tomé un bolso y puse allí todo el efectivo disponible, monedas de oro, de plata, lingotes. Ya se estaba acercando a mi piso y por la parte posterior me tire por el hueco de la escalera caracol más estrecha y llegueéa planta baja.
Corrí por las calles y llegue a otra propiedad que tenía no muy lejos que la utilizaba de bulín.
Mi familia no era adinerada pero sí de clase media acomodada; al menos sabíamos lo que iba a pasar en el país con bastante antelación.
Decía un profesor mío de la secundaria que “la historia siempre se repite” y así efectivamente sucedía cada 10 años en la Argentina desde el famoso Rodrigazo, desde golpes de estado, alternancia de gobiernos militares con civiles hasta enormes crisis socio económicas.
Por esa época se palpitaba en el ambiente que el país se estaba acercando a una revolución socialista de manera silenciosa.
Los robos a propiedades, a grandes mansiones o edificios de alguna categoría eran cosa de todos los días; se sabía o al menos intuíamos que eran perpetrados por el gobierno.
Todo apuntaba al gobierno, más precisamente al Presidente que tenía una vocación de despojo y de avasallamiento en grado sumo de confiscar vía impuestos o decreto o ley de los bienes de aquellos que aún tenían algo y podían si quisieran vivir sin trabajar.
Ese era mi caso. Yo conocía bien el sistema, a la vez que cierta parte de mi familia coqueteaba en el riñón presidencial donde se “cocinaba” todo. Gozaba de información privilegiada.
Llegué a mi departamento y guarde el bolso en un lugar prácticamente inaccesible.
Llamé a mis amigos y les había pasado lo mismo; en algunos casos la situación era peor, porque no solo robaban sino maltraban y abusaban de las mujeres desde niñas, jovencitas hasta ancianas. Les inyectaban algo que las dejaban semi-moribundas.
Luego me enteré que los abusos eran también sobre varones de cualquier edad. No importaba el sexo o el género como se decía en esa época.
Regresé a la casa familiar. Mi padre no estaba. No se sabia nada de él. Mi madre yacía en el piso. Le pregunté que había pasado. Me dijo que habían robado todo y no recordaba el resto: si fue vejada ni sabia donde estaba mi padre. Estaba en el limbo.
El alboroto continuaba y se apoderó por completo de la Ciudad. La revolución socialista había comenzado.
Chavez estaba en la Argentina y era recibido por el Presidente con todos los honores, al igual que su inmenso séquito.
Se hablaba de Revolución Socialista, del Fin de la Propiedad Privada y toda una letanía de frases hechas que a cierta masa del pueblo y algunos sectores medios y altos les causaba enorme placer. Los sueños setentistas eran una realidad.
La situación se fue agravando día tras día. Desabastecimiento y falta de alimentos mas indispensables. Tampoco había medicamentos por lo que la gente literalmente moría en las calles. Parecía una imagen que yo había visto en la India y en Egipto, todos los días los cuerpos de los homeless eran recogidos, luego apilados y quemados en el Rio Ganges o en el Nilo, los "Olores del Nilo".
Nunca pensé que esa situación pudiera darse alguna vez en la Argentina.
Pero estaba ocurriendo; el país no solo había perdido el rumbo sino que se estaba desintegrando como sociedad. Se había perdido todo prurito, toda dignidad; dominaba el caos, la anarquía, era el Seol que hablaba la Biblia, el infierno en la Tierra.
Inmundicia y decadencia total y absoluta.
Ya al Mundo no le importaba la Argentina, era un caso perdido, así que nos soltaron la mano y el país todo se hundió en la peor de las desgracias.
Pero había que seguir subsistiendo, viviendo. Por esos azares del Destino, me encuentro con Chavez.
El recorría la Ciudad como lo hacia en Caracas usualmente con algunos extranjeros. Solo que el aquí era un extranjero pero tratado como uno más de nosotros. Era el Salvador de América. Sin dudarlo Chavez dominaba todo el Continente Americano, salvo los Estados Unidos de Norte America, los demás países fueron cayendo bajo su dominio como si fueran fichas de un dominó.
En esas recorridas que hacia Chavez en Buenos Aires, pues de hecho él ya vivía en la Argentina, formé parte de la pequeña comitiva que lo acompañaba.
Es que a Chavez lo había conocido cuando era un joven Capitán del Ejército venezolano, durante los 80´s , dado que formaba parte en esa época de un grupo nacionalista cívico militar regional. Así como en los 90´s dominaba en ciertas áreas cívico militares el Consenso Washington lo mismo pasó en los 80´s en los círculos nacionalistas de extrema derecha.
Mi padre también lo había conocido a Chavez por otras vías, así que había cierto acercamiento por amistades comunes aunque fallecidas en ese momento.
Pero Chavez tenia memoria. No olvidaba. Y la memoria de Chavez terminó por salvarme a mí, a mi familia y a algunos amigos míos.
En el viaje con la comitiva, tomé la palabra. Dije quien era, y le recordé la época de los 80´s, de amistades y familiares comunes, fallecidos naturalmente o por causa de la subversión marxista leninista; hablé de la formación castrense en la cual él había sido formado, le recordé quienes lo formaron, quienes lo capacitaron, quien fue su Maestro, su Amigo. Y que eramos Amigos. Le recordé cual era nuestro Sueño Nacionalista, le dije que un grupo selecto de la facultad en donde yo estudié Derecho habíamos creado en momentos libres un nuevo sistema de gobierno: Monarquía Corporativa. Escritos que aun conservaba en mi poder. Era así de hecho. El me miró y me escuchó atentamente.
También le hable de los problemas actuales, de lo que estaba pasando, los robos, la ausencia total de seguridad, lo que había pasado en mi casa, en mi familia. Le pedí seguridad, protección de los míos. Y me fue concedida. Formé parte de su círculo de asesores y de enormes privilegios que dosificaba cuando las circunstancias así lo requerían.
Tenía una cuota de Poder.
Y para esa época era Todo, era la Vida o la Muerte.
Se agravó la violencia y se implantó la Ley Marcial. Centenares de personas fueron ejecutadas, incluso del mismo gobierno, del riñón presidencial. Fusilados en plazas públicas.
El Presidente fue desplazado y pasó a ser una figurita decorativa sin poder alguno.
El pánico se apoderó del entorno presidencial desplazado y virtualmente quedaron en la más paupérrima pobreza o miseria, degradándose a niveles morales indecibles.
Pero así era Chavez.
Al año y medio la situación se había normalizado. Había pocos propietarios de grandes extensiones de tierra; las fabricas de cualquier tipo pasaron a poder del Estado.
Desaparecieron comercios, shoppings, bancos, universidades, tribunales, congresos.
El Poder se concentró en la mano de una sola persona.
Las propiedades que fueron confiscadas fueron reutilizadas como lugares de abastecimiento de materias primas; de puestos de mando de la policía militar; de locales de propaganda de la Revolución Socialista.
Quedaron pocos templos religiosos del culto que fuera.
Ya para esa época la Argentina había dejado de ser un país católico, de eso se había
encargado el Presidente y su entorno tiempo atrás.
Yo cuidé a los míos. Lo poco que quedaba de mi familia y mis amigos.
Como no me había casado, no tenia mayores problemas.
Hasta que en una de las reuniones protocolares, me puse a conversar con una jovencita, muy agraciada por cierto. Bastante menor que yo también. De gran cultura, con dominio de varios idiomas pero liberal en el fondo.
Me enamoré de ella y empezamos a frecuentarnos con mayor asiduidad, hasta que fuimos una pareja conviviente sin matrimonio de por medio, dado que eso ya no existía; muy pocos formalizaban su unión en forma de matrimonio civil o religiosa. Las uniones eran libres y al cabo de 3 años eran registradas oficialmente.
Muchos del entorno chavista eran liberales en el fondo pero con buena cintura política se acomodaron al nuevo sistema, al status quo imperante.
Algunas de mis ideas esbozadas en mi adolescencia, de mis épocas de estudiante universitario, fueron hechas realidad por Chavez, y se interesó especialmente en la nueva estructura del país que habíamos pergeniado nosotros hacia mas de 30 años atrás. El país dividido por zonas económicas y no por provincias o departamentos administrativos.
Quienes habían firmado de su puño y letra ese Proyecto Ideal de País, los rescaté y los sumé al entorno chavista.
No me faltaba nada o no nos faltaba nada. Seguía viviendo en lo que fue la propiedad de mis padres con Ella.
Yo tenia en esa época casi 50 años y Ella unos 30 y tantos. Casi 20 años de diferencia, pero que no se notaban demasiado. Había algo que nos unía, además del amor, el encanto, la fantasía, la pasión, el sexo. Hacer el amor con Ella era algo divino, siempre fue encantador, y todos los días encontraba algo nuevo lo cual me fascinaba.
Y tuvimos una hija.
Se llama Lucía.
Es la Luz de mis Ojos.
Ese algo más, era el Amor, una mezcla entre la pasión y la inteligencia, la mente, la cultura, el conocimiento. Entre lo emotivo y lo mental. La perfecta Síntesis de Todo.
Una obra acabada. Sublime.
Con Ella llegué a la cima del Poder.
El Gabinete chavista constaba solamente de 3 Ministerios.
Uno de Interior, otro de Exterior y otro Económico.
Yo fui Ministro de Interior.
Interior dominaba todo el país, la seguridad, educación, salud, justicia.
Exterior era la Cancilleria, relaciones con otros países.
Economía la micro macro economía las finanzas planificación económica.
Estructura del Estado simple pero eficaz.
Todo nombramiento ministerial era vitalicio, así que el resto de mi vida lo pasé siendo Ministro de Interior y así la vida de cada argentino pasó por mis manos.
FIN
Hoy me pregunto si lo que soñé aquella vez fue un pre-anuncio de parte de lo que ocurrió después. No digo todo, pero algo en cierto modo, se ha dado. A veces pienso que mis premoniciones me acercan a algunos datos del futuro mientras mis amigos me siguen diciendo que eso me pasa porque soy medio católico medio budista y que en otra vida fuí un Chamán. Como no creo en otras vidas pero sí en las "reminiscencias" me guío por mi intuición y lo que olfateo en el ambiente.