Tres
Pasadas las 9 Charly Bellamy estaba en mi despacho. Mucho más relajado que el día anterior.
- Ahora, Charly debemos hablar de negocios. ¿Qué querés hacer con las propiedades? Podés venderlas, arrendarlas, donarlas. En fin, vos decidís el destino.
- Doctor, yo necesito el dinero. Desde que murió mi madre hace 3 años, mis hermanas me han dejado en la calle. No tengo ingresos. Vivo casi de la caridad ajena. Como pizza de 1 peso todos los días y 2 alfajores triples de chocolate y dulce de leche. Y mi departamento es un desastre, tiene goteras, humedad.
- Vayamos por partes, Charly. ¿Estarías de acuerdo en pedir la venta de todas las propiedades? Seguramente ellos negociarán y querrán que nosotros hagamos concesiones. ¿Tu departamento también lo venderías?
- Noooo! Si bien no tengo ingresos, vivo de la artesanía y en mi casa tengo un minúsculo taller que es lo que me da algo de sustento. Me faltan herramientas de trabajo y sobre todo, debería hacer algún curso para especializarme en joyas que es lo que más quiero hacer, sobre todo en plata.
- Ok. Hasta ahora no te he cobrado nada. Te cobraré lo usual en estos casos cuando se vendan las propiedades y vos recibas tu parte. Esto demorará no más de 3 meses. Mañana seguramente sino es hoy mismo, me llamará el letrado de la contraria, es decir de tus hermanas y comenzaremos la negociación privada.
- Bueno, Doctor. Le estoy infinitamente agradecido. Mis hermanas deben estar furiosas no sólo conmigo sino con Usted.
- No te preocupes. Aquí la víctima sos vos, el menos favorecido y deberán entender que es así. Y sino, lo hará el Tribunal. El caso es simple. Bueno, es todo. Ahora firmame estos escritos para pedir algunas medidas al Tribunal.
- Los leo sin firmar. No necesito leerlos. Confío en Usted.
- Bueno, Charly. Gracias. Es todo por hoy. Ni bien avancemos en las negociaciones, te mantendré al tanto, hay que tasar los bienes y partir algunas diferencias. Algo normal.
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