martes, 30 de diciembre de 2014

El tiempo se ha detenido



"Cada uno de nosotros aprendió la misma lección: no hay garantías; 
no hay nada permanente; la vida es un acertijo propuesto por un comediante divino, y cuya respuesta es tan simple que jamás la vemos hasta que es demasiado tarde"
Morris West - Proteo

Hoy he dicho:
No tengo esperanzas ni ilusiones.
Entré en una zona donde el tiempo se ha detenido.
O quizás tras la muerte de papá quiero detener el tiempo y quedarme con él.
Cierro los ojos y me parece verlo de manera presencial, como si estuviera aquí conmigo, con nosotros, conviviendo cada instante de la vida, de maravillosos momentos que quisiera fijarlos definitivamente, inamovibles, indelebles, puros y santos.
Preservar la memoria de papá en mí, es preservarme y tutelar lo más preciado que me ha ocurrido.
Nunca pensé que la muerte produjera tales efectos. 
Si bien la muerte de por sí, esencialmente es algo que ocurre, está en nuestra naturaleza pues no somos seres inmortales, lo que se generó después de allí, luego de su velatorio, el responso en el cementerio y el retiro de sus cenizas, lo tengo grabado como si fuera una película. Viendo ese camposanto con las tumbas, sepulturas, cruces por allí y por allá, ese verde de los caminos sepulcrales estalló en mí una sucesión de imágenes de ese momento y de toda o gran parte de mi vida, viéndola transcurrir aceleradamente en este devenir que es la vida.
El amor de un hijo hacia el padre no es lo mismo que el amor que he sentido hacia una mujer o por decirlo así, de mi última novia. No se siente lo mismo, creo que el amor filial es trascendental y el dolor que se siente por la pérdida del padre amado y querido, supera o ha superado en mi caso cualquier corte de relación afectiva.
Guarda sin embargo, el quiebre y la muerte, una relación simbólica: el tiempo pareciera detenerse.
Surge el silencio y la ausencia como algo nuevo, doloroso y definitivo.
Son distintos grados de dolor y más que sutiles matices.
Todo lo que en un momento pude haber pensado se ha desvanecido.
Una parte del Libro de la Vida se ha cerrado. Todavía todo es oscuro, nebuloso como un sueño.
Cuando se disipen las nubes, vendrá el Sol o la Tormenta. La lluvia limpiará mi alma.
El tiempo, el devenir, hará el resto. Pero será otro tiempo.
Y yo seré Otro.

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