Tres
A mi amigo Mix lo había conocido unos años atrás en uno de mis viajes a América Central.
Su nombre era Mixtli Leiton Aguirre. Era nahuatl con mezcla de españoles, un mestizo.
Ni bien nos conocimos le llamé desde siempre Mix y él a mí Tano.
Mix vivía en Veragua y procedía de una familia humilde de clase media, hablaba perfectamente el inglés norteamericano, fruto de esos convenios educativos que existían entre Estados Unidos y Veragua.
En Veragua el 80% de la clase media acomodada y alta hablaban el inglés como su segunda lengua; es más, muchos de sus modismos, de su argot, eran una mezcla de inglés con el español.
Algo así como nuestro conocido lunfardo.
En esos años dorados de los 90s, toda una belle epoque para mí y ciertos sectores de la sociedad, viajar al exterior era algo normal y frecuente.
Yo aproveché esos años para ir conociendo esas tierras, su gente, las costumbres y tener un lugar donde irme alguna vez. Así que gracias a Mix, compré unas héctareas en La Aurora para comer nuestros típicos asados y disfrutar del límpido aire de la zona, el verdor penetrante de la Madre Naturaleza.
Y como en ese territorio lleno de volcanes, trepidante para la conducción de alguien acostumbrado a la llanura pampeana, había que tener una 4x4, que fue fácil de conseguir, de segunda mano y a buen precio, compré una Nissan Pathfinder que Mix cuidaba celosamente.
Cada tanto le hacía un giro para mantener la camioneta y pagar unos módicos e insignificantes impuestos.
Mix vivía de la compraventa de artículos importados, "chucherías", y esta vez que fuí estaba contento porque podía vender Rolex originales.
Y no sólo eso, sino que había conquistado a una jovencita de la alta sociedad veraguense, lo cual suponía para Mix no sólo un merecido ascenso social sino que se le abriría un universo de infinitas probabilidades de ascenso que no desperdició, pero con el tiempo hizo que nos distanciáramos casi definitivamente.
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