Quinto
Veragua, tierra soñada por mí.
Y así era y fue en efecto. Durante 30 años tuve sueños sobre Veragua, sus bosques, su clima que cambiaba mientras caminaba, seco, húmedo, semi-húmedo, semi-seco, tropical.
Lo supe a través de Isabel Mora Coto que trabajaba en Veragua para una compañía de transporte aérea española. Yo no la conocía personalmente, y nuestro trato era a través del e-mail o fax.
En esa época se usaba el fax. El e-mail tibiamente comenzaba a utilizarse.
Cierta vez en uno de nuestros habituales correos electrónicos, le comenté al pasar que mis sueños siempre versaban sobre bosques, secos, húmedos, tropicales.
Enseguida Isabel me dijo que así era su país y que debía conocerlo, pues así cumpliría con mis sueños.
Me quedé realmente atónito dado que Veragua no figuraba en ninguno de mis destinos turísticos ni a conocer y mi único contacto que hasta ese momento había tenido con Veragua fue con Isabel y el embajador de Veragua que conoció mi padre hacia años atrás.
Habrán pasado algunos meses y me contacto por un asunto con una empresa norteamericana de flores exóticas que tenía una subsidiaria en Veragua y viajo hacia allá sin equipaje y como simple negociante, un viaje de tan sólo tres días.
El avión que tomo hacía una escala de una noche en Santiago de Chile y luego otra en Lima, donde había que esperar unas horas para cambiar de aerolínea y viajar en un avión de bandera veraguense.
Aún lo recuerdo. Hay imágenes que fácilmente nunca se borran de nuestra mente.
Fue una explosión de la naturaleza. Cuando pasamos el Canal de Panamá, el avión se mecía sobre un acolchado de árboles tupidos, era una selva verde, con tonos casi eléctricos verdes, casi flúo.
Ese país era Veragua. El país que había soñado durante 30 años existía y era real.
Viajé muchas veces más a Veragua, llené varios pasaportes viajando solo a Veragua.
En un momento, estuve por afincarme.
Me le declaré a una mujer para casarme y hoy me llora porque me dijo que no en ese momento.
Conocí a Isabel.
Por esas casualidades de la vida Isabel lo conocía a Mix, tuvieron sus buenas aventuras amorosas juntos durante algún tiempo.
Mix era el típico latino donjuan y sigue siéndolo.
Creo que está en el aire, en la atmósfera que se respira en Veragua, un país semi-tropical en el Valle Central y Tropical en el Caribe.
Países centroamericanos donde se bebe mucho, todo el día, desde que te levantás hasta que te acostás.
Tanto como se bebe, se baila y se hace el amor todos los días y a cualquier hora.
Se toma mucho café, el café es delicioso. Se desayuna como en Estados Unidos, huevo frito, cilantro, algo de carne y encima de todo eso café negro.
Mucha cerveza o licor de caña de azúcar, puro, como el tequila.
Guaro, para ser más preciso.
En uno de mis últimos viajes a Veragua, Mix me dijo que la situación en mi país no iba a durar mucho.
- Lo sé Mix. Sabes a que me dedico. Y porque crees que vengo todos los años a Veragua?.
Mix amigo, las cosas en la vida se dan una sola vez y hay que aprovecharlas.
Luego de la crisis del 2001 vendí los terrenos en La Aurora a una constructora, donde se levanta un condominio del que recibo rentas periódicas; pero nunca más regresé a Veragua.
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