miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un fin de Año sin Papá

Hoy termina el 2014. 
Y es para nosotros, un Final de Año sin Papá, el primero.
Ni que hablar del dolor que aún siento por la pérdida repentina de papá, aun sabiendo que su situación era grave, que su organismo no daba para más y casi estaba por cumplir 90 años.
No pudo ser posible. Dios se lo llevó y ya no está más con nosotros.
Su ausencia se hace notar todos los días. 
La muerte de papá es doble, era mi padre a quien amaba y a la vez mi confidente. Con él podía confiarle todo lo que me sucedía hasta lo más íntimo, sabiendo que lo dicho no iba a ser nunca revelado ni deslizado imprudentemente, como lamentablemente ocurre con amigos y con parejas.
Mix decía que a las mujeres no debía decírselo Todo.
Pero el amor supera a la razón y terminamos cayendo en la trampa. Cuando esa relación termina, los secretos salen a la luz y se hacen públicos.
Hoy ya no confío en nadie de la misma manera en que confiaba en Papá. 
Papá ha muerto. 
Murió mi Supremo Confidente. Mi Consejero.

Como me dijo hace unos días un cliente "Te cortaron las piernas". Más que cortarme las piernas, perdí muchas esperanzas y sueños. No sé si exactamente las perdí, pero algo en mi interior se resquebrajó. En ese aspecto, nada será igual. Perdí su amor incondicional, su afecto, su presencia, su mirada dulce y cariñosa, su apoyo en los momentos más difíciles cuando mi vida corrió peligro de muerte. El estuvo allí, en todo momento, dándome ánimos para sobrellevar ese duro trance y la rehabilitación que demandó varios años.

Luego vino su debilitamiento físico al que acompañé hasta el final.

Querido Papá. Que Dios te de el descanso eterno y que brille para tí, la Luz Perpetua y que algún día pueda reencontrarme contigo en el Paraíso Celestial.


Oggi, domani e sempre...
Mi Mancherai
Tutta la vita
PaPa

Chau Papá
Nunca te olvidaré
Siempre vivirás en Mí
Toda la vida

Mix en Buenos Aires

Después de casi 10 años sin vernos ni tener comunicación, Mix se apareció en Buenos Aires.
Me llamó con un nombre supuesto y yo no reconocí su voz. Tragué el anzuelo.
Era octubre de 2011 y lo cité cerca de la Galería Larreta.
Cuando salgo de la Galería, detrás de esos anteojos oscuros y de ese sombrero, estaba Mix.
Otro Mix, un Mix de película. 
Se lo veía bien, vestido impecablemente.
Ya estaba en Buenos Aires desde hacía varias semanas. Yo no sabía.
Después de tanto tiempo que había pasado, todo lo que habíamos vivido y yo sin saber que él estuviera aquí...sentí un sabor amargo. Claro, ya tenía otros amigos. Así pasa con la vida.
Bien adelante Mix, en buena hora amigo. Es tu hora. Maldito infeliz, decía por mis adentros.
Mejor es no mirar el pasado. Veamos qué tenemos ahora.

- Tanto tiempo Mix sin verte. Me has dado una alegría y ese Michael Attwell, eras tú al final.
- Sí y tú no te diste cuenta.
- Caí en la red. Me atrapaste Mix.
- Ya sabés que estoy en la TV, tengo mi programa de radio, fm, en fin, soy toda una estrella. Me casé y tengo un hijo. Tú me conociste cuando yo no tenía harina, ni un cobre. Cuando no era nada.
- Así es. No eras nada (más bien, eras mas que ahora, mucho más Mix, una lástima que la fama se te haya subido a la cabeza), eras pobre. Pero vivimos momentos muy buenos. ¿Recuerdas los asados en La Aurora? Si...ya es tiempo pasado. Y nunca más volverá. Pero ya que estás aquí, te invito a comer.
- No tengo mucho tiempo, Tano. Tengo un evento en Puerto Madero.
-  Pero Mix así como a nadie se le niega un guaro en Veragua, un amigo nunca niega la invitación a comer una pizza y charlar un poco Mix. Hace mucho tiempo que no sé nada de vos.
- Bueno, Tano. Vayamos.

Fuimos a Los Inmortales, donde era habitué hacia años, comimos pizza de muzzarella con fainá, desconocida por Mix, y bebimos con Coca Cola.
Inusual, muy inusual en nosotros, en toda nuestra historia. Debimos haber bebido con cerveza o moscato al menos. Pero la historia cambia.

Me despedí de Mix aquel día, llovía, me tropecé y caí. Estuve 6 meses sin poder caminar.
Es el día de hoy que sigo recordando ese fatídico 8 de octubre.

Sutram y sus pleitos. Charly Bellamy, el Hijo del Juez - Cuatro -

Cuatro

Al cabo de tres meses de negociaciones, acordamos un precio base por todas las propiedades. Charly se quedaría en su departamento y en compensación recibiría una suma de dinero que cubriría sus necesidades por varios años, si es que su administración fuera eficiente.

Cuando cobro Charly, me dio las gracias y sus hermanas se levantaron sin saludarme y con un odio visceral que se percibía a miles de metros. Son gajes del oficio. A todos no se puede contentar todo el tiempo y alguien a veces tiene que perder y otra tiene que ganar. Aunque aquí fue una cuestión de Justicia. Charly no pedía nada que no le correspondía, sólo su legítimo derecho de percibir como heredero parte en los bienes de la sucesión de su madre.

Al poco tiempo me enteré que Charly empezó a despilfarrar el dinero.
Una vez me llamó, pasado un año y me invitó a su departamento para que viera el taller.

- Mire Doctor. Aquí está todo el dinero que recibí. Lo invertí en herramientas de trabajo e hice el curso en Joyas. También compré plata 925. No se olvide, es la mejor.
- ¿Y te quedaste sin nada de efectivo?
- No. El efectivo está en los metales. La plata cotiza bien. Cuando necesito, vendo. Y si mal no creo en un par de años, va a superar al dólar.

La cuestión es que como todos saben la plata descendió, nadie realiza trabajos en plata 925 porque suelen ser muy caros. Hoy se utiliza acero quirúrgico para las joyas y bijouterie que es lo que más se vende. Pero él vive feliz. Es artesano y trabaja en una de las tantas ferias de Buenos Aires, como siempre lo quiso y creo que seguirá hasta el fin de sus días en esa actividad, de feriante, viajando a ferias del interior del país. Una vida un tanto bohemia y de ropas descoloridas.
Cada uno elige su manera de vivir.

Me queda una última frase de él. Me dijo la última vez que lo ví:

- Yo camino mucho Doctor. Uso Caterpillar. Son las más caras, pero me duran todo un año.

Sutram y sus pleitos. Charly Bellamy, el Hijo del Juez - Tres -

Tres

Pasadas las 9 Charly Bellamy estaba en mi despacho. Mucho más relajado que el día anterior.

- Ahora, Charly debemos hablar de negocios. ¿Qué querés hacer con las propiedades? Podés venderlas, arrendarlas, donarlas. En fin, vos decidís el destino.
- Doctor, yo necesito el dinero. Desde que murió mi madre hace 3 años, mis hermanas me han dejado en la calle. No tengo ingresos. Vivo casi de la caridad ajena. Como pizza de 1 peso todos los días y 2 alfajores triples de chocolate y dulce de leche. Y mi departamento es un desastre, tiene goteras, humedad.
- Vayamos por partes, Charly. ¿Estarías de acuerdo en pedir la venta de todas las propiedades? Seguramente ellos negociarán y querrán que nosotros hagamos concesiones. ¿Tu departamento también lo venderías?
- Noooo! Si bien no tengo ingresos, vivo de la artesanía y en mi casa tengo un minúsculo taller que es lo que me da algo de sustento. Me faltan herramientas de trabajo y sobre todo, debería hacer algún curso para especializarme en joyas que es lo que más quiero hacer, sobre todo en plata.
- Ok. Hasta ahora no te he cobrado nada. Te cobraré lo usual en estos casos cuando se vendan las propiedades y vos recibas tu parte. Esto demorará no más de 3 meses. Mañana seguramente sino es hoy mismo, me llamará el letrado de la contraria, es decir de tus hermanas y comenzaremos la negociación privada. 
- Bueno, Doctor. Le estoy infinitamente agradecido. Mis hermanas deben estar furiosas no sólo conmigo sino con Usted.
- No te preocupes. Aquí la víctima sos vos, el menos favorecido y deberán entender que es así. Y sino, lo hará el Tribunal. El caso es simple. Bueno, es todo. Ahora firmame estos escritos para pedir algunas medidas al Tribunal.
- Los leo sin firmar. No necesito leerlos. Confío en Usted.
- Bueno, Charly. Gracias. Es todo por hoy. Ni bien avancemos en las negociaciones, te mantendré al tanto, hay que tasar los bienes y partir algunas diferencias. Algo normal.

Sutram y sus pleitos. Charly Bellamy, el Hijo del Juez - Dos -

Dos

Ni bien amaneció, tomé mi desayuno habitual, té negro con galletas marineras y me fui directamente al Tribunal Civil 52 a ver la sucesión de Jacqueline Fournier, madre de Charly Bellamy.
Ingresé a la mesa de entradas y pedí la sucesión.
El empleado de mesa de entradas me dice:
- Doctor, esa sucesión no está en letra.
- Lo sé. Y es raro. Tiene el libro de pases?
- Me parece Doctor que la sucesión no fue a Cámara. Creo que alguien la pidió en préstamo - me dijo el empleado a quien conocía hace más de 20 años en el fuero.
- Ajá!. A ver, veamos. Mire Usted. Aquí está el préstamo. Pero....esto ha ocurrido hace un año. Un año sin estar el expediente de la viuda de Su Señoría el Juez Bellamy. Yo vengo por el hijo del Juez.
- Espere un momento Doctor.
El empleado ingresa al despacho, demora un rato y viene enseguida transpirado por la agitación y el grave problema que representaría para un juzgado la pérdida de un expediente.
- Doctor, el Secretario ha llamado al que pidió el expediente y mañana lo tendrá aquí, en letra.
- Puedo dejarle un escrito?
- Sí, Doctor.
- Nos vemos mañana entonces.

Salgo del Tribunal y lo llamo a Charly Bellamy.

- Hola Charly. Soy Olecram. Tengo novedades. Apareció el expediente.
- Oh! Dios Mío! ¿Como...hizo...qué pasó? 
- Nunca estuvo en Cámara. Dormía en un despacho particular hace un año. Necesito tu presencia lo más pronto posible.
- ¿Voy ya mismo?
- Sí. Lo más pronto posible. Tenemos que hablar.


Sutram y sus pleitos. Charly Bellamy, el Hijo del Juez - Uno -

Uno

Me encontraba cómodamente sentado en mi despacho cuando de repente me llama Charly Bellamy desesperado, diciendo que debía verme de manera urgente. 

- Venite, te espero.
Eran como las 6 de la tarde, hora más que suficiente para cortar el trabajo del día e irme a mi casa a descansar. Pero Charly era un buen cliente, algo trastornado, pero en el fondo buena persona.
El peor error que cometí después fue encamarme con la ex esposa de Charly, una verdadera pesadilla.
Pero la carne es débil.

Llegó Charly a las 7 y media de la tarde. Era un día otoñal, gris, lluvioso. Con esa garúa finita que arruina cualquier traje o salida. 

Ingresó al despacho, como siempre, desaliñado, con la mirada perdida, pero creo que esta vez estaba bajo una ingente dosis de clonazepam y por suerte sin tomar alcohol.
Deambulaba de un lado para el otro, irritado y le propuse sentarse.

- Sentate Charly, por favor.
- Gracias. Y perdón Doctor. Estoy muy nervioso.
- No tenés que llamarme Doctor ni Juez. Somos amigos Charly hace muchos años, desde la infancia ¿recordás?
- Gracias. Pero siempre a Ustedes jamás los traté de vos, siempre de Usted y con el título que se merecen. 
- Bueno, como quieras Charly. Contame...¿ qué te pasa, que te viene ocurriendo estos días, a qué se debe tanta agitación?
- Trataré Doc. Me enteré por un tío que mis hermanas han vendido el auto de papá y tienen en venta la casona de Flores. Y cuando quise ingresar al departamento de Mar del Plata, habían cambiado la cerradura.
- Eso es grave Charly. Y el expediente donde está, sabés algo de eso?
- Consulté y me dijeron que en Cámara.
- Es raro, muy raro. Mañana a primera hora, averiguaré. No te preocupes, te voy a mantener al tanto y ni bien tenga novedades, te llamaré. Por favor, mantene abierto tu teléfono móvil , dado que no tenés teléfono fijo y es la única manera de contactarme con vos.
- Gracias Doctor. ¿Es todo? ¿Puedo irme?
- Es todo por hoy. Podés irte Charly y tratá de descansar y no preocuparte.

El hebreo el mestizo y el italiano - Sexto -

Sexto

Y un buen día llegó la confrontación entre el hebreo y el mestizo.
Yo ni me di cuenta. Estaba tomando una cerveza debajo de una sombrilla en Playa Conchal cuando Mix se me acerca y me dice:
- Me voy, Tano.
- Porqué Mix? Qué ha pasado?
- No aguanto más al Ruso.
- Piano, piano. Esto lo arreglo en un minuto. Y vos no te vas a ningún lado Mix.

Me le acerco al hebreo y le digo:
- Ezrah (así le decía en asuntos serios) tenemos que hablar.

- Decime, dice el hebreo.

- Mirá querido Ezrah. Yo sé que te gusta manejar la Pathfinder todo el tiempo en este hermoso lugar que es Veragua. Pero eso no implica que lo maltrates a Mix.

- Tenemos formas distintas de ver las cosas y aparte él no aporta nada, dice el hebreo.

- Ezrah, hablemos claro. Primero la camioneta es mía. Segundo, ni yo ni vos jamás hemos conducido en montañas y menos con precipicios, vos a lo sumo a lo más que llegaste fue a Villa Carlos Paz.  Aquí conducir es complicado, hay que saber manejar, y usar la caja de cambios y no el freno, tenés que hacer rebajes Ezrah. Yo no soy piloto pero he estado al lado de pilotos de carrera que vos conocés, campeones de rally. Te he llevado a ver competencias, a boxes, a sus talleres de competición. Y esto es así, Ezrah.

- Sí - asentía con la cabeza el hebreo.

- Además Ezrah nuestro amigo Mix nos sirve de gran ayuda, no sólo conduce bien la camioneta, sino que es local; nos llena la camioneta de provisiones, nos hace la comida. En fin, se encarga de todo. Casi como fuera un vasallo nuestro.
Entonces ahora Ezrah reconciliate con él y aquí nada habrá pasado. 
¡Disfrutemos Ezrah de esto, es Único! 

Ezrah se acercó a Mix y le musitó un perdón.
Mix me guiño un ojo y se puso a reir.
En un momento Mix nos dijo a los dos:
"Esto que vivimos es único. Quizás después de esta vez nunca más nos volvamos a ver pero este viaje, esta travesía, será inolvidable".

Así fue, con el tiempo nunca más los volví a ver ni a Mix ni a Ezrah.
Nada es para siempre.

El hebreo el mestizo y el italiano - Quinto -

Quinto

Veragua, tierra soñada por mí.
Y así era y fue en efecto. Durante 30 años tuve sueños sobre Veragua, sus bosques, su clima que cambiaba mientras caminaba, seco, húmedo, semi-húmedo, semi-seco, tropical.
Lo supe a través de Isabel Mora Coto que trabajaba en Veragua para una compañía de transporte aérea española. Yo no la conocía personalmente, y nuestro trato era a través del e-mail o fax. 
En esa época se usaba el fax. El e-mail tibiamente comenzaba a utilizarse.

Cierta vez en uno de nuestros habituales correos electrónicos, le comenté al pasar que mis sueños siempre versaban sobre bosques, secos, húmedos, tropicales.
Enseguida Isabel me dijo que así era su país y que debía conocerlo, pues así cumpliría con mis sueños.
Me quedé realmente atónito dado que Veragua no figuraba en ninguno de mis destinos turísticos ni a conocer y mi único contacto que hasta ese momento había tenido con Veragua fue con Isabel y el embajador de Veragua que conoció mi padre hacia años atrás.
Habrán pasado algunos meses y me contacto por un asunto con una empresa norteamericana de flores exóticas que tenía una subsidiaria en Veragua y viajo hacia allá sin equipaje y como simple negociante, un viaje de tan sólo tres días.
El avión que tomo hacía una escala de una noche en Santiago de Chile y luego otra en Lima, donde había que esperar unas horas para cambiar de aerolínea y viajar en un avión de bandera veraguense.
Aún lo recuerdo. Hay imágenes que fácilmente nunca se borran de nuestra mente.
Fue una explosión de la naturaleza. Cuando pasamos el Canal de Panamá, el avión se mecía sobre un acolchado de árboles tupidos, era una selva verde, con tonos casi eléctricos verdes, casi flúo.
Ese país era Veragua. El país que había soñado durante 30 años existía y era real.
Viajé muchas veces más a Veragua, llené varios pasaportes viajando solo a Veragua.
En un momento, estuve por afincarme.
Me le declaré a una mujer para casarme y hoy me llora porque me dijo que no en ese momento.

Conocí a Isabel.
Por esas casualidades de la vida Isabel lo conocía a Mix, tuvieron sus buenas aventuras amorosas juntos durante algún tiempo. 
Mix era el típico latino donjuan y sigue siéndolo.
Creo que está en el aire, en la atmósfera que se respira en Veragua, un país semi-tropical en el Valle Central y Tropical en el Caribe.
Países centroamericanos donde se bebe mucho, todo el día, desde que te levantás hasta que te acostás.
Tanto como se bebe, se baila y se hace el amor todos los días y a cualquier hora.
Se toma mucho café, el café es delicioso. Se desayuna como en Estados Unidos, huevo frito, cilantro, algo de carne y encima de todo eso café negro.
Mucha cerveza o licor de caña de azúcar, puro, como el tequila.
Guaro, para ser más preciso.

En uno de mis últimos viajes a Veragua, Mix me dijo que la situación en mi país no iba a durar mucho.
- Lo sé Mix. Sabes a que me dedico. Y porque crees que vengo todos los años a Veragua?. 
Mix amigo, las cosas en la vida se dan una sola vez y hay que aprovecharlas.

Luego de la crisis del 2001 vendí los terrenos en La Aurora a una constructora, donde se levanta un condominio del que recibo rentas periódicas; pero nunca más regresé a Veragua.

martes, 30 de diciembre de 2014

El hebreo el mestizo y el italiano - Cuatro -

Cuatro

Luego de haber terminado de almorzar, extendimos sobre la mesa el mapa "rutero" de Veragua y trazamos nuestro itinerario. 
Saldríamos de La Aurora en dirección a La Fortuna, allí pararíamos en el resort del Volcán Arenal, para disfrutar de sus aguas termales y masajes.
Después seguiríamos el trayecto hasta Liberia, para terminar en Tamarindo. Luego de allí íbamos a recorrer todas las playas hasta el Golfo de Nicoya, tomar un transbordador y descansar unos días en Manuel Antonio. De allí a Turrialba, hacer unas paradas en busca de provisiones, turnándonos en la conducción hasta llegar a Limón.

Fue el viaje más apasionante que había realizado en mi vida y aún lo recuerdo como la mejor travesía terrestre que haya planificado. 
Luego seguiría México, pero las circunstancias imperantes en esa zona lo tornaron imposible hasta el día de hoy.

En mitad del camino le pedí a Mix que detuviera la camioneta a un lado del camino. Bajamos y miré el Cielo. 
Era increíble ver la bóveda celeste en toda su extensión, como nunca la ví en mi vida. 
Al Ruso le pareció Stargate. 
Yo sentí la presencia de Dios y nuestra pequeñez en el Universo.
Mix mientras tanto se puso a cantar Luna liberiana

Oh Luna divina!, que iluminas Nuestra tierra. 
Misterios insondables que confunden nuestras almas. 
Sale el astro, entre nubes, Misteriosa y oscura. 
¡Oh Luna divina!, que iluminas Nuestra tierra. 
Luna liberiana, luna para amar. 
Misteriosas noches que embriagan de amor. 
Es un paraíso que el Creador nos dio de mujeres bellas que saben amar. 
Luna liberiana, luna para amar, Yo bajo tu manto lloro de placer. 
Y en noches calladas cuando todos duermen Luna liberiana yo velo por ti....

El hebreo el mestizo y el italiano - Tres -

Tres

A mi amigo Mix lo había conocido unos años atrás en uno de mis viajes a América Central.
Su nombre era Mixtli Leiton Aguirre. Era nahuatl con mezcla de españoles, un mestizo.
Ni bien nos conocimos le llamé desde siempre Mix y él a mí Tano.
Mix vivía en Veragua y procedía de una familia humilde de clase media, hablaba perfectamente el inglés norteamericano, fruto de esos convenios educativos que existían entre Estados Unidos y Veragua. 
En Veragua el 80% de la clase media acomodada y alta hablaban el inglés como su segunda lengua; es más, muchos de sus modismos, de su argot, eran una mezcla de inglés con el español.
Algo así como nuestro conocido lunfardo.

En esos años dorados de los 90s, toda una belle epoque para mí y ciertos sectores de la sociedad, viajar al exterior era algo normal y frecuente.
Yo aproveché esos años para ir conociendo esas tierras, su gente, las costumbres y tener un lugar donde irme alguna vez. Así que gracias a Mix, compré unas héctareas en La Aurora para comer nuestros típicos asados y disfrutar del límpido aire de la zona, el verdor penetrante de la Madre Naturaleza. 

Y como en ese territorio lleno de volcanes, trepidante para la conducción de alguien acostumbrado a la llanura pampeana, había que tener una 4x4, que fue fácil de conseguir, de segunda mano y a buen precio, compré una Nissan Pathfinder que Mix cuidaba celosamente. 
Cada tanto le hacía un giro para mantener la camioneta y pagar unos módicos e insignificantes impuestos.

Mix vivía de la compraventa de artículos importados, "chucherías", y esta vez que fuí estaba contento porque podía vender Rolex originales. 
Y no sólo eso, sino que había conquistado a una jovencita de la alta sociedad veraguense, lo cual suponía para Mix no sólo un merecido ascenso social sino que se le abriría un universo de infinitas probabilidades de ascenso que no desperdició, pero con el tiempo hizo que nos distanciáramos casi definitivamente.

El hebreo el mestizo y el italiano - Dos -

Dos

Y viajamos con el hebreo rumbo a Perú, Panamá y Veragua.
El viaje lo tenía pensado desde hacía unos meses y en principio iba a ir solo. 
Pero el hebreo cuando se enteró dos semanas antes, insistió tanto en ir que lo embarqué, luego de pedir favores a conocidos de la compañía. 

El avión salió lleno, no cabía ni un alfiler más ni en personas ni en carga.
En vuelo nos hicimos amigotes de un cirujano plástico panameño, de un distribuidor de electrónica y un publicista de una agencia norteamericana. 
Pasamos una noche en Lima en el Simón Bolívar, antaño hotel de príncipes y en aquel momento venido a menos desgastado por los años pero que conservaba el esplendor de la belle epoque, con sus mármoles y suntuosas habitaciones. Recorrimos unas cuadras el centro de Lima donde vendedores ambulantes deambulaban y vendían sus baratijas en el piso, en una sucesión al infinito de mantas, los "manteros" que luego transformaron el panorama del sur del continente, rémoras de la crisis de fines de los 90s.

En la segunda escala se unió a nuestro grupo otro panameño, que era tripulante de un barco pesquero y regresaba a su casa, luego de casi un año sin tocar tierra firme.
Bebimos copiosamente en esa escala de Lima a Panamá, en virtud de la gentileza de la compañia, pilotos y azafatas a quienes conocía indirectamente y ellos a mí. 
Nos despachamos toda la bodega del avión, Johnnie Walker Black Label, Ron Bacardi y Coca Cola. Nuestro bartender fue el cirujano panameño, cuyas facciones eran muy parecidas a Hercules Poirot de la serie Agatha Christie.
El hebreo nos miraba sorprendido, con los ojos como si fueran dos huevos, porque toda la tripulación estaba muy alegre. El no probó ni una sola gota de alcohol.

Cuando llegamos a Veragua, el festejo siguió hasta al día siguiente pues me esperaban mis amigos y me embriagué a piacere. 
Al día siguiente apareció mi amigo Mix, el mestizo, con su sonrisa radiante exclamando a viva voz:
- ¡Hola, Tano, hermano!
- ¡Hola Mix! Amigo y hermano mío. Como ves, aquí estoy bien jumas.
Mix estalló en una carcajada y nos abrazamos.
Y le presenté al hebreo. 
- El es Ezrah, pero le decimos el hebreo o el ruso. Vos llamále como quieras - le dije a Mix
- Prefiero llamarle Ruso - dijo Mix.
- Ok. Y comó está mi camioneta? La has cuidado Mix?
- Está impecable.
- Bueno, vayamos a comer algo, unas bocas con cerveza porque tengo mucha hambre. Me muero de hambre y sed.
- Ha de ser por la goma de ayer,  dijo Mix.

El hebreo lo miraba de soslayo a Mix, riéndose socarronamente entre dientes. Algo que avizoraba problemas que no tardarían en producirse.

El hebreo, el mestizo y el italiano - Uno -

Uno

De viaje por América Central recorrimos los tres un amplio territorio de costa a costa, del centro de un pequeño país centroamericano, bordeamos el Océano Pacífico, cruzamos un estrecho y nos adentramos al norte de ese país hasta llegar al tan ansiado Mar Caribe. 

Una epopeya que pocos han vivido. Algo que solamente ves por TV en algún canal de documentales viéndolo de manera aséptica pero sin enfrentar los peligros de una selva y de un mundo desconocido, zonas donde ni siquiera el hombre se ha atrevido a llegar, donde la civilización que conocemos no existe, sólo la prehistoria.

Con el hebreo compartía desde hacía 10 años asuntos varios, no éramos socios, ni amigos; pero nos veíamos siempre porque trabajábamos en el mismo piso de un edificio de oficinas céntrico de la ciudad de Buenos Aires.

Yo me tomaba las vacaciones, luego que todo el malón de la gente volvía y lo hacía a lugares exóticos que no conocía. Ya durante mi niñez y parte de mi adolescencia había conocido parte de Europa, algo de Sudamérica y Norteamérica con mis padres. Desconocía casi por completo el país donde había nacido, los amigos de mis padres eran extranjeros y por ende mis vacaciones transcurrieron casi por completo fuera del país.

Cuando mi padre se retiró, yo empecé a viajar por mi cuenta, solo, hacia recónditas regiones. Miraba el mapa y marcaba los lugares que quería conocer; luego me fijaba en las enciclopedias que había en mi casa y me largaba a conocer esos lugares. 

Con la llegada de Internet, allá por el 96, otras fueron las experiencias pues podía comunicarme con personas que vivían en esos países que yo quería conocer. Y así con el correr de los años fueron surgiendo amistades que conservo hasta hoy.

El tiempo se ha detenido



"Cada uno de nosotros aprendió la misma lección: no hay garantías; 
no hay nada permanente; la vida es un acertijo propuesto por un comediante divino, y cuya respuesta es tan simple que jamás la vemos hasta que es demasiado tarde"
Morris West - Proteo

Hoy he dicho:
No tengo esperanzas ni ilusiones.
Entré en una zona donde el tiempo se ha detenido.
O quizás tras la muerte de papá quiero detener el tiempo y quedarme con él.
Cierro los ojos y me parece verlo de manera presencial, como si estuviera aquí conmigo, con nosotros, conviviendo cada instante de la vida, de maravillosos momentos que quisiera fijarlos definitivamente, inamovibles, indelebles, puros y santos.
Preservar la memoria de papá en mí, es preservarme y tutelar lo más preciado que me ha ocurrido.
Nunca pensé que la muerte produjera tales efectos. 
Si bien la muerte de por sí, esencialmente es algo que ocurre, está en nuestra naturaleza pues no somos seres inmortales, lo que se generó después de allí, luego de su velatorio, el responso en el cementerio y el retiro de sus cenizas, lo tengo grabado como si fuera una película. Viendo ese camposanto con las tumbas, sepulturas, cruces por allí y por allá, ese verde de los caminos sepulcrales estalló en mí una sucesión de imágenes de ese momento y de toda o gran parte de mi vida, viéndola transcurrir aceleradamente en este devenir que es la vida.
El amor de un hijo hacia el padre no es lo mismo que el amor que he sentido hacia una mujer o por decirlo así, de mi última novia. No se siente lo mismo, creo que el amor filial es trascendental y el dolor que se siente por la pérdida del padre amado y querido, supera o ha superado en mi caso cualquier corte de relación afectiva.
Guarda sin embargo, el quiebre y la muerte, una relación simbólica: el tiempo pareciera detenerse.
Surge el silencio y la ausencia como algo nuevo, doloroso y definitivo.
Son distintos grados de dolor y más que sutiles matices.
Todo lo que en un momento pude haber pensado se ha desvanecido.
Una parte del Libro de la Vida se ha cerrado. Todavía todo es oscuro, nebuloso como un sueño.
Cuando se disipen las nubes, vendrá el Sol o la Tormenta. La lluvia limpiará mi alma.
El tiempo, el devenir, hará el resto. Pero será otro tiempo.
Y yo seré Otro.