El delator es el que acusa, revela algún secreto, en líneas generales.
Pero me voy a referir a una clase de delaciones que provocan la muerte de personas.
En toda nuestra historia reciente y no tan reciente, han ocurrido infinidad de asesinatos. Los que ejecutaron el hecho material fueron descubiertos, no así los delatores.
Los delatores viven en la penumbra. Esperan su "oportunidad" para delatar.
¿Qué los mueve a ello y porqué lo hacen? Los mueve la envidia, la codicia y lo hacen por placer. Ellos quisieran matar al que van a delatar, lo imaginan y lo hacen. Son psicópatas, disfrutan con lo que hacen.
No hay clases sociales para ser delator. Pero quien maneja más información en determinado período, puede hacerlo con absoluta impunidad y en el mayor de los secretos.
¿Quién es peor, el que delata, el cómplice, el instigador o el autor material del hecho?
Hubo momentos recientes de nuestra historia donde la delación fue una práctica. Maestros, profesores que llevaban a sus alumnos a una "muerte segura" por el hecho que según ellos eran "zurdos". Educadores que llevaron a la muerte a sus alumnos.
Los reivindican, además. ¿Lo hicieron por la "Patria"? No, por el sólo deseo de matar, por vengarse de la vida que quizás los haya tratado mal, porque su mujer los abandonó y porque según ellos, alguien tiene que "cobrar" y hacerse cargo de su pútrida vida. Lo peor de todo, es que esas tendencias las inculcan a sus hijos y así sucesivamente.
Y los gobiernos usan de los delatores y "escruchantes" como el pan de cada día.
Los delatores siguen ahí, no avanzan en sus trabajos, siguen siendo parásitos de una sociedad "parasitaria".
A pesar de las múltiples violaciones a los más elementales derechos humanos, ellos persisten en sus ideas "salvadoras". Conocidos son aquellos individuos que sin pertenecer a fuerzas militares visitaron a los represores en la cárcel y concurren a "marchas" para reivindicar a la muerte.
Encima de todo ello, concurren a Misa y en un acto supremo de sacrilegio, toman la Comunión de ese Cristo que fue delatado, escupido, vejado, torturado con sadismo y ejecutado vilmente como un delincuente, en la peor de las ejecuciones, la Muerte en Cruz; símbolo de la religiosidad católica que remonta a los principios de la fe cristiana.
No puede ser cristiano quien mata, tampoco puede serlo quien delata a alguien sabiendo que va a morir, que no tendrá escapatoria, que sus seres queridos jamás podrán darle el último adiós, que no verán jamás su cuerpo, que nunca tendrá una lápida decente.
¿Quién es el peor de todos, moralmente?
El delator porque es un ser cobarde que ha perdido toda su humanidad y su dignidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario