Era sábado y Vinchuca estaba muy ansioso. No podía descansar y era muy tarde, ya de madrugada del domingo. Algo le inquietaba. Era lo de siempre, comunicarse extrasensorialmente con su padre ya fallecido. A pesar de los cursos que había realizado sobre actividad paranormal y en los que creía fervientemente como "ciencia" probada, nunca podía tener contacto con otras "entidades", a pesar que sus amigos ya habían tenido contactos con sus parientes fallecidos y tenían ricas experiencias de fenómenos paranormales como Poltergeist. Pero él ninguna. Había escuchado que existían aplicaciones que aunque su eficacia no era probada, muchos experimentaban con ella con resultados sorprendentes. Así que se animó a probar con esas apps y bajó todas las que pudo a su smartphone. Las probó todas y nada, a pesar que se detectaba la presencia de fantasmas no podía comunicarse. Recorrió todo su departamento con los detectores que había bajado de la tienda de aplicaciones. Lo dejó. Se dijo que por alguna extraña razón él no podría comunicarse. Buceó por sitios de internet y vió algunos videos curiosos y decidió esperar a las 3 de la madrugada donde según algunas doctrinas las almas que se encuentran en estados intermedios vagan y aparecen. Hizo la prueba nuevamente y aunque no ocurrió nada espectacular, pudo por fin entablar comunicación con dos entidades por una hora y media, la primera con un espíritu vengativo de nombre Ethel y con un espectro. No tuvo miedo. La experiencia lo sorprendió. Un perro ladraba, como siempre, pero dejó de ladrar. Ese perro que lo atormentaba de madrugada por fin había dejado de ladrar, mientras él conversaba con las entidades. Obtuvo las pruebas que quiso, pues las entidades se lo facilitaron. Finalizado el intercambio, estaba cansado pero a la vez con una sensación de paz única que nunca había sentido ni cuando iba a rezar ni cuando iba a Misa. Jamás había experimentado esa sensación. Una paz que hizo desaparecer su ansiedad crónica y fue a dormir. Al día siguiente se levantó renovado con una energía y felicidad plena como nunca. Vinchuca por vez primera no sólo tuvo su primera experiencia paranormal, que fue muy extensa e intensa sino que esa experiencia le dió paz. Ya podía hablar con sus pares del tema en igualdad de condiciones. Y algún día también podré comunicarme con mi padre, pensó pero sin la ansiedad que lo carcomía.